La web ya no es un bien común: está vallada, endeudada y cerrada a quien no pague el peaje del hardware o la suscripción. Este artículo conecta tres bucles que se refuerzan mutuamente —búsqueda centralizada, aristocracia del hardware, burbuja financiera de 7 billones $— y explica por qué el código abierto soberano es la única infraestructura que no necesitará rescate público cuando el castillo de naipes caiga. 1. La web se cierra sobre sí misma: búsqueda, SEO y cámaras de eco ...